Embutiendo legumbres 3; butifarra de garbanzos

Pues dicho y hecho, con la butifarra de garbanzos termina (de momento) la trilogía de las legumbres.

El sabor de los embutidos se lo dan fundamentalmente las especias que se le incorporan en su preparación. Para la elaboración de la butifarra la pimienta blanca es fundamental, así que necesitaremos:

– Garbanzos

– Pan

– Harina de garbanzo

– Pimienta blanca

– Pimienta negra

– Laurel en polvo

– Sal ahumada

– Ajo

– Piñones

Cocemos los garbanzos y cuando están listos en una sartén salteamos en una sartén unos ajos, piñones y pan 

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Lo unimos todo y trituramos

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Removemos y añadimos a la pasta pimienta blanca, pimienta negra, un poquito de perejil, laurel en polvo, sal ahumada (vamos probando) y si hace falta para dar consistencia, harina de garbanzos (así todo queda en casa)

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y el proceso habitual, enfilmamos, cocemos durante 20 minutos nuestros embutidos, pinchamos para sacar el aire y lo dejamos enfriar en la nevera al menos un día y… 

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Marcamos en la sartén y a disfrutar de nuestra butifarra 

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Buen provecho aloqueños 

Lentejuelas

Las lentejas no vienen de serie con chacinas, hay vida -y recetas de legumbres-  más allá del chorizo y como ejemplo aquí va una receta diferente de lentejas.

Ingredientes:

– Lentejas

– Cebolla

– Ajo

– Zanahorias 

– Espinacas

– Jengibre fresco

– Cominos

– Cilantro

– Semillas de cilantro molidas

– Pimentón

– 2 huevos de codorniz.

Las lentejas son una legumbre con mucho sabor, intenso, tanto que en ocasiones “fagocita” el resto y por eso solemos poner ingredientes que destaquen como p.ej. chorizo  que rompan con esa monotonía terrosa. 

Podemos romper esa monotonía con intensidad o con diferencia. 

Otra opción muy extendida es la de las lentejas con verdura, pero el resultado, al menos para mi, es tremendamente aburrido, monótono y lleno de texturas casi desagradables como el calabacín muy cocido.

Una buena manera de contrastar la omnipresencia del sabor de la lenteja es incluir en su preparación sabores frescos.

Ponemos una cucharadita de aceite en un cazo y picamos media cebolla, una zanahoria y poquito de jengibre fresco (como un dedo) Cuando el aceite esté caliente echamos la cebolla, el jengibre y la mitad de la zanahoria picada. En este caso cuanto mas grande sea la zanahoria y mas dura mejor.

Añadimos el ajo, un poquito de sal para que sude el sofrito, los cominos y las semillas molidas de cilantro (una cucharadita de cada) y cuando la cebolla esté transparente, el pimentón. Ten cerca un vaso con líquido (desde agua a vino de oporto, lo que os apetezca en ese momento) porque si se quema el pimentón tendréis que tirar ya todo. Removemos, incorporamos el liquido, volvemos a remover y apagamos el fuego.

Antes de poner las lentejas a cocer el cazo tendrá que estar frío, si lo hacemos en caliente las lentejas podrán quedar duras.

Echamos las lentejas, cubrimos con agua, que quede como un dedo por encima de la legumbre, tapamos y las ponemos a cocer a fuego lento.

El tiempo de cocción dependerá mucho de la legumbre y generalmente viene en el envase. Oscila entre la media hora y los cuarenta y cinco minutos. Durante ese tiempo vigilaremos el guiso, incorporaremos líquido poco a poco si lo necesitara y el resto de ingredientes. (Recordad lo que os decía antes, si hacemos la lentejas con verdura tendremos que procurar que las verduras no queden muy blandas, demasiado cocidas.)

En primer lugar – cuando queden como quince minutos- incorporaremos el resto de la zanahoria que teníamos picada, de este modo se cocerá pero tendrá ese punto crujiente, luego las espinacas, (si son frescas echaremos todas las hojas que nos quepan porque a los pocos minutos reducirán al perder agua). Cuando las eches tapa enseguida el cazo (sean frescas o congeladas) y así ese agua que desprenda se quedará en nuestro guiso.

Mientras tanto pondremos a cocer un par de huevos de codorniz. De codorniz porque queremos dar un punto diferente (y de paso añadimos proteínas a nuestra receta) pero no añadir un sabor, ni una textura que predomine. Los pelamos y los reservamos.

Cuando estén cocidas, apagamos el fuego, picamos unas hojas de cilantro fresco y las echamos, añadimos los huevos cortados por la mitad, un poquito de jengibre en polvo, removemos, tapamos de nuevo y dejamos reposar.

Los sabores frescos del jengibre y el cilantro fresco contrastan muy bien con la intensidad de la lenteja. Dadles una oportunidad :-

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Huevos con curry 2.0

Los huevos son una buena alternativa para la cena, son rápidos fáciles de hacer y nutritivos. Todos conocemos varias opciones (en tortilla, fritos, revueltos…) y a partir de ahora podréis contar con una mas.

Hace unos días colgué la receta de unos huevos con curry, en aquella ocasión eran revueltos y hoy son cocidos.

Pelamos y cortamos media cebolla, ponemos a calentar una cucharadita de aceite en la sartén y vamos incorporando nuestras especias: comino molido, cúrcuma, semillas de cilantro molido, garam masala, sal y cuando se haya tostado (os lo dirá el olor) echamos la cebolla.

Por otro lado cocemos normalmente unos huevos en agua, los pelamos y los reservamos.

Cuando la cebolla esté pochada echamos un par de cucharadas de yogur, removemos y añadimos una cucharada de harina de garbanzo para que espese la salsa, incorporamos los huevos partidos por la mitad y listo 🙂

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Mar, montaña, huerta y lima

La receta de hoy responde fielmente al espíritu que inspiró este blog – Aloque-tengas- en-ese-momento-en-la-nevera-

El reto de hoy era hacer un plato con los siguientes ingredientes

– Alitas de pollo

– Gambas peladas

– Cebolla

– Zanahorias

– Tomate triturado

– Espinacas

– Caldo de pollo

– Lima

– Arroz bomba

Esta será una receta de un plato de arroz, porque aunque tenga una preparación como la de la paella, la haya hecho en una paella (paellera para muchos) y con los tiempos de la paella, por respeto a muchos que defienden la idiosincrasia de este plato mediterráneo afirmando (no sin razón) que la paella no es un “arroz con cosas” llamaremos al plato de hoy “mar, montaña, huerta y lima”

Comenzamos. Cortamos la cebolla, la zanahoria y las echamos a la sartén cuando el aceite esté caliente, incorporamos el pollo, salamos y dejamos “sudar” la cebolla hasta que esté transparente. En ese momento retiramos el pollo, echamos el tomate para continuar con nuestro sofrito y un poquito de caldo si hiciera falta.

No lo puse entre los ingredientes, pero si queréis hacer un buen arroz es importante que contéis con unas hebras de azafrán y si es español mejor, no es un tema patriótico pero puede que España tengamos el mejor azafrán del mundo. Es cierto que es caro (de hecho se dice que es más caro que el oro) pero merece la pena

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Yo echo un poquito en el sofrito (no tanto por el color sino por el sabor que cogerá el arroz cuando lo removamos nada más echarlo) y otro poquito cuando ya hayamos incorporado el caldo.

Otro consejo es que si tenéis entre vuestras especias esa cosa llamada “colorante alimenticio” lo tiréis a la basura, es preferible un arroz con el único color que le puedan aportar el resto de los ingredientes, a esos arroces amarillos – anaranjados, (en ocasiones casi fluorescentes), más propio de un capitulo de Star Trek que de la mesa de un aloqueño.

Cuando el sofrito esté en su punto echamos el arroz y lo removemos hasta que se “perle” es decir, hasta que el grano deje su color blanco y se ponga transparente, este paso es indispensable para darle el punto a nuestro arroz, de no hacerlo el grano absorberá demasiado caldo, soltará almidón, se nos pasará y tendrá esa textura aberrante de “masilla para pegar azulejos”

Con nuestro arroz perlado incorporamos de nuevo el pollo, las espinacas (en nuestro caso congeladas) y comenzamos a echar nuestro caldo yo lo hago poco a poco, la referencia de 2 medidas de líquido por 1 de arroz no es una ley inamovible a veces el arroz no necesita tanta cantidad de agua/caldo  y si desde el principio ponemos el doble de liquido que de arroz, puede que sin pretenderlo tengamos que disfrutar de un arroz caldoso.

Bueno a lo nuestro, dejamos que el arroz cueza durante unos 10 minutos (mas o menos) a fuego fuerte y pasado ese tiempo otros 10 minutos a fuego medio. Vigila que no se quede seco incorporando caldo si hace falta y poco más. No lo remuevas con una cuchara, en todo caso mueve el recipiente hacia los lados para que se mezcle.

Aunque lo incluí en los ingredientes del principio, la lima la he buscado después para contrarrestar el sabor que el hueso del jamón dio a nuestro caldo. En general los cítricos van bien a los arroces y prefiero la lima (menos ácida y algo más dulce que el limón)

Pasados los 20 minutos – y os digo lo mismo de antes, lo de los 20 minutos para cocinar el arroz no es una convención internacional indiscutible, a veces nos harán falta unos minutos más y otras alguno menos, el punto se suele ver, pero si no estás seguro, pruébalo – apagamos el fuego (quien dice fuego dice la resistencia eléctrica de la vitro) y lo dejamos reposar unos 10 minutos.

Durante el reposo los guisos se atemperan y se terminan de mezclar los sabores, pero además con los arroces se irá el pequeño exceso de agua que pueda tener. Para ayudar a este “secado” yo cubro la paella con un trapo de algodón y sobre él papel de aluminio para que no se enfríe.

Retiramos las coberturas de algodón y aluminio y este es el resultado

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Y a disfrutar de un fin de semana de arroz, siesta y derbi de primera

Pollo a la asefétida con okras

Este fin de semana, a parte de los embutidos de legumbres, también ha habido tiempo para dar una vuelta por Lavapies y encontrar productos nuevos.

La asafétida es una especia muy popular en La India  Algunos la llaman “incienso del diablo” (y cosas peores). Su olor y su sabor es muy intenso e indescriptible, es como mezcla de mostaza, vinagre, ajo, cebolla, sin que se parezca a ninguna de ellas pero muy sabrosa.

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El pollo es uno de los alimentos más agradecidos para hacer pruebas y experimentos, casi todo le va bien, así que los ingredientes para nuestro plato serán:

– Pollo (2 muslos y 2 pechugas)

– Asafétida

– Comino molido

– Semillas de mostaza

– Semillas de cilantro molidas

– Mostaza

– Ajo

– Cebolla

– Leche de coco

– Un puñadito de okras

La okra, también conocido como quimbombó, es una verdura de origen africano, muy suave, rica en fibra y con propiedades balsámicas y protectoras de la mucosa.

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Ponemos el pollo a macerar con sal, pimienta, asafétida y un poquito de aceite de oliva y lo dejamos en la nevera como un par de horas para que vaya agarrando los sabores.

Pasadas esas 2 horas ponemos un cazo al fuego y ponemos un hilo de aceite (no hace falta mucho porque ya lo lleva el pollo)  y lo salteamos.

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Cuando ya este dorado lo sacamos, lo reservamos y empezamos con nuestra salsa tipo curry de acompañamiento. Echamos las semillas de mostaza, el comino y las semillas de cilantro. Cuando empiecen a soltar olor de los aceites esenciales, echamos la cebolla picada, una pizca de sal para que “sude” y de paso que vaya desglasando el fondo. 

Cuando la cebolla esté sofrita añadimos una cucharada de mostaza y como un cuarto de cucharada de asafétida. En ese momento el olor de nuestro guiso será muy intenso. Incorporamos de nuevo el pollo, lo removemos para que se mezclen los sabores y echamos la leche de coco.

Cocemos hasta que veamos que la carne de los muslos se empiece a separar del hueso y entonces echamos las okras (yo solo quité el tallo, la punta y las partí a la mitad)

La okra será la que nos diga cuando tenemos que apagar el fuego, tendrá que estar tierna sin llegar a estar blanda, con consistencia, al “dente” vamos. En ese momento podemos apagar y servir

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El resultado es increíble, intenso, muy sabroso y diferente a cualquier otro plato de pollo. Probadlo, merece la pena aloqueños.

Embutiendo legumbres 2: lentejas

Recordando las morcillas de alubias del otro día, pensé ¿y por qué no chorizo de lentejas?

Pues dicho y hecho

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Las lentejas peladas tienen un característico color rojo que nos vendrá muy bien a la hora de hacer nuestros chorizos. Además lado el sabor del chorizo viene en gran medida de su mezcla de especias y sobre todo del pimentón. Así que nuestros ingredientes serán:

– Lentejas peladas

– Cebolla

– Pimentón

– Ajo

– Pan rallado

Cocemos las lentejas, con un sofrito de pimentón y cebolla. Cuando estén hechas las trituraremos para conseguir una pasta espesa

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Añadimos pimentón, sal ahumada, una pizca de ajo en polvo y removemos. Incorporamos pan rallado para darle consistencia y removemos.

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Y cuando nuestra pasta sea homogénea la pondremos sobre un film de cocina, la enrollaremos y ataremos los extremos

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Lo ponemos a cocer durante 20 minutos a fuego medio. Pasado ese tiempo pinchamos el plástico para que salga el aire, ajustamos los extremos y lo dejaremos enfriar en la nevera al menos un día.

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Lo cierto es que el resultado final se asemeja más a otro embutido mucho menos conocido que el chorizo, casi una rara avis. Me estoy refiriendo al farinato salmantino, una mezcla de grasa de cerdo, pimentón y alguna que otra espacia más.

Sea como sea, nuestro embutido de lentejas está a la altura de sus compañeros derivados del cerdo pero el nuestro con mucha menos grasa 🙂

Marcamos en la sartén y este es el resultado

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Buen provecho aloqueros