Sanatorio “aloqueño” 1: Pollo analgésico al limón

Unos investigadores del Centro Médico de la Universidad de Nebraska (EE UU) parece ser que han dado la razón a aquellos que afirmaban que el “caldo de pollo” era bueno para combatir los síntomas del resfriado. ( Si tenéis interés en saber un poco más podéis consultar este enlace de la revista Muy Interesante http://www.muyinteresante.es/salud/preguntas-respuestas/iel-caldo-de-pollo-combate-el-resfriado )

Según el estudio, para que este caldo sea efectivo ha de llevar pollo, cebollas, patatas, zanahorias, nabos, perejil, sal y pimienta y los ingredientes deben cocinarse durante al menos una hora.

He de confesar que las visitas a la farmacia no me gustan, siempre tengo la sensación de que los virus campan a sus anchas mientras esperas a que te atiendan y que además estos tienen tiempo de sobra para hacer lo que quieran gracias a esa virtud tan habitual entre los dolientes de contar al mancebo o al farmacéutico de turno su mal, y de paso su vida, así que evito pisarlas todo lo posible.

Son muchos los alimentos habituales en nuestra nevera que pueden ayudarnos a aliviar dolencias leves, la cebolla, los cítricos, la zanahoria, el ajo, el apio, no solo nos aportan vitaminas si no que además tienen propiedades desinfectantes, diuréticas, depurativas, etc.

Un resfriado primaveral me hizo pensar ¿por qué no aprovechar la comida para curarnos y más ahora que incluso la universidad de Nebrasca lo avala?

Pues bien, aquí os presento el primero de los platos “aloqueños” terapéuticos al que llamaré “Pollo analgésico al limón”

Ingredientes: 

1 pollo troceado

1 cebolla grande

3 zanahorias

2 patatas

1 tomate

1 ajo

1/2 limón 

1 chile chipotle

Vino de Oporto (opcional) 

Asafétida

2 hojas de laurel

Sal, pimienta 

Picamos la cebolla entera en juliana, el tomate en dados, la zanahoria en rodajas, el chipotle en trocitos, pelamos los ajos, salpimentamos el pollo y lo vamos poniendo en el cazo cuando el aceite esté caliente. Una vez dorado lo retiramos e introducimos las verduras que hemos picado, echamos un poquito de sal y lo dejamos “sudar”.

Tapamos y lo dejamos hasta que la cebolla esté transparente.

En ese momento volvemos a introducir el pollo, removemos, dejamos que se mezclen los sabores unos minutos y echamos un chorrito de vino de Oporto (o de Jerez o del que tengamos a mano) dejamos que se evapore el alcohol, añadimos media cucharadita de asafétida, un par de hojas de laurel, cubrimos con agua, tapamos de nuevo y dejamos cocer, al menos unos 45 minutos a fuego lento.

Imagen

Aunque en otras ocasiones os he comentado que prefiero que las verduras en los guisos tengan una textura crujiente, en este caso me da igual que la zanahoria cueza más, de este modo se integrará en la salsa junto a la cebolla y el tomate, pero la patata la añadiremos cuando lleve unos 20 minutos o media hora de cocción para que no se deshaga. 

Cortamos un limón por la mitad y lo exprimimos directamente

Imagen

Dejamos pasar el tiempo atendiendo a tapar o destapar en función de lo caldoso que queramos nuestro guiso y la patata será la que nos diga cuando está listo, en ese momento apagamos el fuego, dejamos reposar de 5 a 10 minutos y ¡a disfrutar mientras nos reponemos de nuestro resfriado!

Imagen

Por cierto, a no ser que queramos, no hay que repetir la toma cada ocho horas 🙂

Imagen

 

 

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s